Súper guía: cómo limpiar perlas naturales de forma correcta

Las perlas naturales son gemas orgánicas preciosas y delicadas, valoradas no solo por su belleza, sino también por su rareza. Su brillo único, conocido como «nácar», es lo que las hace tan especiales, pero también son vulnerables a daños si no se les cuida adecuadamente. Con un mantenimiento correcto, estas gemas pueden tener una larga vida. Apunta porque, desde Borealys ,¡te contamos cómo hacerlo de forma correcta!

Cómo limpiar perlas naturales.

Antes de comenzar, es importante entender por qué las perlas naturales son tan delicadas. A diferencia de las gemas minerales, las perlas están formadas principalmente por carbonato de calcio, lo que las hace más sensibles a factores como la humedad, el calor y los productos químicos agresivos. Además, su dureza es baja, lo que significa que pueden rayarse fácilmente.

Herramientas necesarias para su limpieza:

Para limpiar perlas naturales de manera efectiva sin dañarlas, es importante contar con las siguientes herramientas:

  • Paño de algodón suave o gamuza.
  • Agua destilada (evitar el uso de agua del grifo que puede contener minerales dañinos).
  • Jabón neutro suave (sin productos químicos o detergentes agresivos).
  • Cepillo de cerdas muy suaves (opcional, solo para limpiar entre las perforaciones).
  • Bolsa de almacenamiento de tela (para su posterior conservación).

Paso a paso: cómo limpiar perlas naturales.

  1. Limpieza diaria o después de cada uso: el sudor, los aceites corporales y los residuos de cosméticos pueden afectar el brillo de las perlas. Por ello, es recomendable limpiarlas ligeramente después de cada uso. Para hacerlo, toma un paño de algodón seco y suave y pásalo sobre cada perla individualmente para eliminar cualquier rastro de suciedad o grasa. Este paso es esencial para mantener el brillo del nácar y evitar que se acumulen sustancias que pueden opacarlas.
  2. Limpieza profunda ocasional: si las perlas han acumulado más suciedad o han estado expuestas a productos como perfumes o aerosoles, es necesario una limpieza más detallada. Para ello:
    • Prepara una solución con agua destilada tibia y unas gotas de jabón neutro suave. Evita usar detergentes o jabones fuertes, ya que los productos químicos pueden dañar la superficie de las perlas.
    • Sumerge un paño suave y exprímelo bien. Limpia las perlas con movimientos suaves y circulares. Nunca sumerjas las perlas directamente en agua, ya que el agua puede debilitar el hilo con el que están ensartadas.
    • Si las perlas están montadas en un collar o pulsera, asegúrate de no mojar demasiado el hilo, ya que la humedad puede debilitarlo con el tiempo. Si es necesario, usa un cepillo de cerdas muy suaves para limpiar entre las perlas o alrededor de las monturas, pero hazlo con extrema delicadeza.
  3. Enjuague y secado: después de limpiar las perlas, humedece ligeramente un paño limpio con agua destilada para retirar cualquier residuo de jabón. Es importante que se elimine completamente el jabón para evitar la acumulación de sustancias en la superficie. Posteriormente, seca las perlas con un paño seco y suave. Nunca uses calor directo (como secadores de pelo o colocarlas al sol) para acelerar el proceso de secado, ya que las temperaturas altas pueden causar que las perlas se sequen y pierdan su brillo.

Consejos adicionales para el cuidado de las perlas:

  1. Evitar el contacto con productos químicos: las perlas son extremadamente sensibles a sustancias como perfumes, cosméticos, lacas para el cabello y productos de limpieza. Asegúrate de aplicar cualquier producto antes de ponerte las perlas y, preferiblemente, ponte las joyas al final de tu rutina de preparación.
  2. Guardar correctamente: para evitar rayones, las perlas deben almacenarse en bolsas de tela suave o envueltas en paños de algodón. Evita guardarlas en cajas de joyería donde puedan rozar con otras gemas o metales duros.
  3. Uso ocasional: las perlas naturales se benefician del uso ocasional, ya que la humedad natural del cuerpo puede ayudar a mantener el lustre del nácar. Sin embargo, evita llevarlas al nadar o durante actividades que puedan exponerlas a la transpiración o el agua.

Qué evitar al limpiar perlas:

  • Líquidos de limpieza ultrasonidos o con vapor: estos métodos pueden dañar permanentemente la superficie de las perlas y deben evitarse en todo momento.
  • Productos de limpieza de joyas genéricos: la mayoría de los limpiadores de joyas están formulados para metales y gemas duras, y contienen productos químicos que pueden dañar las perlas.
  • Exposición prolongada al agua: como decimos, el agua debilita los hilos de las perlas y puede penetrar en el núcleo de perlas cultivadas, provocando que se agrieten o pierdan su brillo.

¡Recuerda! El cuidado adecuado de las perlas naturales es fundamental para preservar su belleza y valor a lo largo del tiempo. Con una limpieza regular y siguiendo los pasos mencionados, puedes asegurarte de que tus perlas mantengan su brillo y aspecto por muchos años.

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