Cuidado de Joyas

Mantenimiento y
cuidado de joyas

• Evitar el contacto con productos de limpieza. Los productos de limpieza tienen químicos que pueden dañar el brillo de los metales y piedras preciosas.

• Evitar el contacto con productos de cosmética, lacas, cremas, perfumes. Dejan residuos y quitan brillo a tus joyas.

• Evita el agua salada y el cloro pueden dañar el baño de los metales y algunas piedras preciosas.

• No dormir con las joyas puestas.

• No coger peso ni hacer ejercicio con las joyas puestas.

• Guardar las joyas por separado, ya que unas gemas pueden rayar a otras.

• Para la limpieza lo mejor es usar un paño suave y húmedo para eliminar residuos y luego secar bien. También para una limpieza más profunda introduce la joya en un recipiente con agua templada y jabón líquido neutro, después de varias horas cepíllala con un cepillo de dientes suave, finalmente aclara.

Cuidados específicos
para algunas gemas:

La turquesa en una gema porosa, por lo que debe de evitar usarse con perfumes y cosméticos, además la sal de mar y productos químicos en el agua de la piscina también afectan negativamente a su apariencia. Evitar exposiciones al sol prolongadas, ya que se puede deshidratar, esto provocaría cambios en su color volviéndose más verdosa. La fragilidad de este material hace que ciclos de hidratación y deshidratación conlleven a variaciones en su volumen susceptibles de provocar fisuración. Debe guardarse aislada de otras piezas, su dureza relativamente baja hace que pueda ser facilmente por otras gemas.

El ópalo precisa de un cuidado especial debido a sus características, debido a su baja dureza (5,5-6,5), es bueno guardarlos separados de otras gemas para que no se rayen, y para que no aparezcan fracturas, debidas a la pérdida del agua interior por desecación, es bueno que sea en un ambiente con cierta humedad. Los cambios de temperatura extrema pueden dañar también la gema, por lo que es necesario protegerlos de calor extremo o de un ambiente particularmente seco. Para limpiar las joyas con ópalos, sumergir en un recipiente con agua y jabón suave, frotar suavemente con un cepillo, posteriormente aclarar con abundante agua y secar con un paño. No es bueno que entre en contacto con productos químicos o de limpieza.

El lapislázuli es una gema porosa y con menos dureza que otras que se utilizan en joyería, por ello hay que tener un especial cuidado. Nunca debe entrar en contacto con productos químicos, para limpiarla lo mejor es introducirla en agua tibia con jabón, aclararla y secarla con un paño suave. No es una gema que soporte la limpieza con ultrasonidos. Se debe guardar correctamente ya que otras gemas y joyas la pueden rayar con facilidad, por ello es recomendable almacenarla en una bolsa de tela o incluso mejor en bolsa hermética que la protegen de la humedad, ya que la humedad constante puede dañar el aspecto de los minerales que lo componen. Lo bueno del lapislázuli es que el brillo perdido con el uso se puede volver a conseguir con un simple pulido en un lugar especializado.

La perla es una piedra preciosa orgánica, por lo que es imprescindible impedir que se deseque, los cambios bruscos de temperatura y humedad la dañan, llevarlas puestas con regularidad hace que nuestra propia humedad de la piel las conserven con toda su belleza. Es una gema blanda de dureza 2.5-4.5 Mohs, por lo que se pueden rayar o abrasar fácilmente, para ello lo mejor es guardarlas separadas del resto de joyas, lo mejor son los estuches de seda, algodón o terciopelo para permitir su transpiración.

Las perlas son especialmente sensibles al contacto con químicos, dañando su lustre. De modo que es mejor ponerselas después de haberse aplicado el maquillaje, el perfume y la laca para el cabello. Lo más recomendable es limpiarlas con un trapo de algodón suave después de cada uso para que no pierdan su brillo. Si hay suciedad que no se va, puedes lavarlas con agua tibia y jabón suave.